¡Rodando! Revista de cultura cinematográfica nº 1 2026 - Sección Clásicos de siempre

Sección Clásicos de siempre



 

 

 

La sombra de una duda y el mal

  

Joaquín Mª Aguirre

 

Nos dice Patricia, la hija de Alfred Hitchcock, en el documental sobre el Así se hizo que acompaña a la película en DVD, que este filme, La sombra de una duda (1943) era el favorito de su padre. Esto, dicho de una filmografía de la calidad del director, una de las cumbres del Cine, son palabras mayores y requieren una explicación.

Hay datos objetivos, como que fue su primera película norteamericana, también que se rodó en exteriores, lo que le permitió trabajar de otra manera. Como se señala en el mismo documental, "abrir una puerta de verdad es distinto a abrir la de un decorado". A Hitchcock, según nos dicen, le interesaba trabajar con la idea de una "comunidad normal", algo que le alejara de personajes de excepción.

La historia se sitúa en una pequeña comunidad, con vida rutinaria, aburrida, donde las personas se tienen que imaginar crímenes porque nunca pasa nada. Eso se nos presenta a través del padre de la protagonista y de su joven amigo, que juegan a imaginarse asesinatos entre ellos.

A esta tranquila y aburrida familia llega un día el aviso del regreso del "tío Charlie" (Joseph Cotten) que nos es presentado desde su inicio como un asesino nihilista, aburrido. La escena inicial con el tío Charlie en la cama, arrastrando su vida criminal con aburrimiento nos plantea ya una actitud despectiva ante la vida. Luego la veremos repetida en el personaje de su sobrina "Charlie" (Teresa Wright), ya que entre ambos hay una extraña conexión, considerándose que están comunicados como si fueran gemelos, según señalan.

El tío Charlie es todo lo que le hubiera gustado ser a su sobrina, alguien que se fue de la pequeña ciudad y se libró del aburrimiento existencial que Charlie padece. Retoma aquí el guion de Thornton Wilder el sentimiento presente en una pequeña ciudad estadounidense, tal como nos lo presenta una parte importante de su literatura y cine: la sensación de la asfixia vital, de agujero del que no es posible huir y que se vive de forma angustiosa, dejando volar la imaginación, como en el caso señalado de esos crímenes imaginados.

Pero los crímenes del tío Charlie son reales; es buscado, conocido como el asesino de las viudas, con tres víctimas en su haber. Nadie sabe cómo es, no hay fotografías, pero el cerco se estrecha y decide regresar a refugiarse entre su familia, entre la que espera no ser identificado.

El tío Charlie representa para su sobrina el éxito de la huida del pueblo. Entre ellos existe una conexión mística, que hace que piensen de forma conjunta: Charlie está escribiendo un telegrama a su tío cuando este acaba de confirmar su llegada a la pequeña ciudad. Esto da un cierto tono mágico a la conexión entre ambos más allá del nombre, Hay una cierta sintonía inexplicable.

En la familia, la llegada del tío Charlie es todo un acontecimiento. Su hermana mayor, la madre de Charlie, una buena mujer, adaptada plenamente a la vida del pueblo del que nunca ha salido, recibe con ilusión la idea de que pueda quedarse a vivir con ellos, recuperar una infancia que recuerda feliz hasta que su hermano se fue.

Pero al tío Charlie le siguen la pista como sospecho de ser el asesino de las viudas. Hitchcock crea un ambiente morboso porque a su sobrina le ronda una melodía que no se puede quitar de la mente, el vals de "La viuda alegre", lo que inquieta a su tío, que comprende la conexión. La constante afirmación de Charlie de que conoce un secreto de su tío hace crecer el recelo de este. Las afirmaciones de la sobrina no pueden llegar a la verdad de los crímenes que esconde. La llegada de un par de detectives a la casa, camuflados de encuestadores, empieza a provocar un comportamiento sospechoso en el tío Charlie; no quiere visitantes y menos fotografías con él en la casa.

¿Qué nos plantean Hitchcock y el escritor y guionista Thornton Wilder en La sombra de una duda? Creo que una visión sombría de lo humano con un doble centro representado en la relación entre los dos Charlie, tío y sobrina.

El tío Charlie con el que comienza la película nos es mostrado como un asesino existencial aburrido. No valora la vida de los demás, pero tampoco le importa la propia, vista más como una carga insufrible, una lenta agonía. Más adelante se nos contarán detalles sobre esta deriva. Cuando el tío Charlie era un niño sufrió un accidente que le tuvo postrado durante mucho tiempo. El bastón que le acompaña es un recuerdo de esto.

Es en esa etapa de inmovilidad cuando cambia y se genera esa forma de rechazo y fingimiento. El tío Charlie aparenta ser feliz, pero esto no es más que una máscara doble, como una forma de seducción con la que atrae a las viudas ricas que acaba asesinando y como una forma de fingimiento de una felicidad imposible. Así, el tío Charlie representa la salida triunfadora del pueblo que abandona, tal como lo ve su sobrina, y la felicidad idealizada de su hermana, la madre de Charlie.

Los paralelismos, más bien conexiones, entre los dos Charlie son acentuado por los acontecimientos —las asombrosas coincidencias y anticipos— y también por la cámara de Hitchcock que nos hace percibir los parecidos. Así, la secuencia del aburrido tío Charlie en la cama es reproducida más tarde con un plano similar de Charlie aburrida en su cama. Charlie tendrá que descubrir lo que hay tras la fachada de su exitoso tío.

Lo hará poco a poco y con un proceso de desilusión constante que la llevan a un punto crítico, que creo que cuando Hitchcock y Wilder sitúan el verdadero conflicto, que no es otro que el recurso al mal frente al aburrimiento existencial.

El filme no plantea un conflicto entre el bien y el mal como probablemente lo hubieran hecho muchos otros, situando la película en un universo simplista. Por eso la evolución se produce en el interior de Charlie que se verá enfrentada a un dilema moral: denunciar a un asesino o destruir la ilusión ficticia de su madre sobre su hermano, la idealización de la infancia que esta ha realizado y por cuya recuperación quiere retener al tío Charlie para siempre entre ellos.

El tío Charlie, una vez descubierto, presiona a su sobrina con este hecho del daño a la madre. Pero lo que sería una toma de decisión en favor de un bien mayor, Charlie nos sorprende con un lado oscuro, es solo una frase: Charlie le dice a su tío que sería capaz de matarle para defender la mentira en la que vive su familia.

¿Cuánto del tío Charlie hay en Charlie? Quizá más de lo que parece y las conexiones anteriormente mostradas son más profundas de lo que pensábamos. La genialidad narrativa no es enfrentar el bien y el mal como opuestos, sino mostrar que la lucha contra el mal puede adentrarnos en el mal. Charlie confiesa que estaría dispuesta a matar a su tío.

Su padre y un vecino fantasean diariamente sobre cometer crímenes mientras celebran las comidas. Charlie, en plena presión, estalla sobre estas conversaciones: ¿no pueden pensar en otra cosa? Ellos se defienden: solo pensamos en nuestras propias muertes y no hacemos daño a nadie. Este macabro gag debe ser comprendido desde las propias dudas sobre los crímenes reales de su tío.

Finalmente Charlie "pactará" la salida del tío Charlie sin denunciarle con tal de que se vaya del pueblo y se aleja de su familia. El dolor de su madre por su alejamiento siempre será menor que el que le produciría la revelación de sus crímenes. Cree que su alejamiento salvará a su familia del desastre, social y personal, que supondría su detención. Charlie así lo cree, pero no cuenta que la maldad de su tío Charlie aumenta con cada crimen y que estos son los que alivian la monotonía de su vida y le estimulan dando salida a su odio y desprecio, tal como manifiesta en el misógino discurso durante una cena,

Es irónico que el pueblo reciba al tío Charlie como una novedad. Le piden que dé una conferencia en un club sobre sus viajes. Le dirán más tarde que ha sido el mejor orador que ha pasado por el pueblo. No es más que ratificar la capacidad de seducción del tío Charlie, que ya está preparando a su siguiente víctima, otra viuda.

Pero hasta que llegue ese momento, el tío Charlie debe desprenderse de su "otro yo", del otro Charlie, su sobrina. No solo se revela su yo real, sino que se ratifica la ilusión que ha engañado a Charlie con la esperanza de liberar a su familia. El objetivo será ella. Los dos Charlie lucharán por su supervivencia.

A Hitchcock no le interesa una batalla del bien contra el mal, sino la seducción del mal, el engaño de la inocencia de la familia, del pueblo entero ante las novedades que les trae el tío Charlie. Su maldad se muestra en sus palabras, en el desprecio que muestra hacia su cuñado en la escena del banco, por ejemplo, o el discurso contra las mujeres considerándolas parásitos que deben ser eliminados.

La hermana pequeña de Charlie, lectora constante, dirá que prefiere la verdad de los libros a las ilusiones de lo que le rodea, un sabio consejo en el contexto del filme. La verdad es un choque que no es evidente y que hace daño. Las charlas en la oscuridad de Charlie y su tío son exclusivas de ellos, nadie las escucha, pero también en ellas se muestra la seducción, las mentiras y las amenazas. La madre de Charlie, tras dos intentos de asesinato, con apariencia de accidente, se dirá "...primero la escalera y ahora...". No quiere ir más allá, pero atisba que algo pasa.

El final de Hitchcock nos muestra el triunfo y el fracaso de la verdad. Esta no saldrá a la luz y los funerales del tío Charlie serán un gran acontecimiento en la pequeña ciudad, una muestra del dolor que sienten los vecinos ante la pérdida de aquel que les traía noticias del mundo exterior.

Solo Charlie, al detective de la Policía... y los espectadores sabrán la verdad. El pueblo llorará la pérdida del tío Charlie sin saber de qué se ha librado el mundo. El interés de Hitchcock en encontrar un pueblo "normal" y rodar en él era acercar lo más posible a los espectadores a un mundo como el suyo, evitar el distanciamiento de lo artificioso o lo excéntrico.

El filme sigue siendo dinámico y eficaz y nos resulta más claro en un mundo en el que la seducción se ha convertido en regla comunicativa y en donde las verdades cómodas imperan ocultando demasiadas cosas.

El mal sigue ahí, nos vienen a decir, y nos sonríe.  Quizá ahora comprendemos mejor por qué esta era la película favorita de Alfred Hitchcock.










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