¡Rodando! Revista de Cultura cinematográfica nº1 - 2026 Sección Esa película (2)
¡Rodando! Revista de Cultura cinematográfica nº1 - 2026 Sección Esa película (2)
Esa película (2)
She, la diosa del fuego (1935):
de vuelta al color
Joaquín Mª Aguirre
Quién le iba a decir a M. Rider Haggard (1856-1925) que su novela She iba a lograr un enorme éxito que la llevaría al cine en múltiples ocasiones. El afamado escritor y diplomático, con importantes cargos, sacaba tiempo para escribir y llenar las mentes de aventuras a varias generaciones. De Las Minas del rey Salomón y Allan Quatermain, llevadas también al cine con frecuencia.
Desde
la época del mudo hasta fechas recientes, She ha estado entre nosotros. La
novela inicial se publicó en 1897 y tuvo dos continuaciones y una en la que se
unía el universo de Quatermain con el de She.
¿Qué es
She, quién es Ayesha? La imaginación
de Rider Haggard creó una diosa del fuego, inmortal, que domina con mano de
hierro al pueblo sobre el que reina. Según señalan, las encuestas la consideran
la mejor novela fantástica del siglo XIX. She lo tiene todo para atraer: un
seductora diosa, un embrollo amoroso a través de los siglos que llega al
presente, una cuestión existencial (cómo se puede amar en serio cuando uno no
envejece y el otro sí), rivalidad por el amante entre la diosa y la simple
mortal, unos escenarios exóticos y majestuosos... En fin, de todo.
Acabo
de ver un corto de George Méliès [1] sobre el baile del fuego de Ayesha junto a
un hechicero. Está fechado en 1899 y coloreado. Es la danza del fuego la que se
representa y ya nos habla del atractivo de ese exotismo mágico que la obra
contiene. Más allá de este corto, se realizó una versión muda en 1925, que se
conserva, una coproducción entre Alemania e Inglaterra. Ursula Andress, una diosa Bond, realizaría una versión en
los 60.
She es
la segunda novela de H. Rider Haggard y no tenía mucha confianza en ella, sin
embargo funcionó y lo poco que le pagaron se compensó con un porcentaje de las
ventas que le aseguró el futuro. No tenía preocupaciones económicas, pero era
un buen indicador de la atracción que la novela tenía. Hoy es ya un clásico con cientos de ediciones
Pero de una versión en especial, el She estrenado en 1935, dirigida por Lansing C. Holden e Irving Pichel, es de la que queremos hablar.
La película se había perdido y fue recuperada una copia en un golpe de suerte. En estos tiempos de DVD, Blu-ray, etc. se nos hace difícil entender que las películas puedan desaparecer. Sin embargo, una parte importante del cine mudo, por ceñirnos a un periodo concreto, se perdió. Por olvidos, incendios o cualquier otro elemento negativo, una parte importante del cine anterior se perdía. ¿Quién iba a querer ver películas mudas tras la llegada del sonoro? Luego pasó con las películas en blanco y negro, en menor medida, pero el temor a que se produjera la desaparición de grandes filmes hizo que se fueran creando cinematecas.
Hoy nos parece obvio, pero el Cine no se ha visto de la misma forma en Europa que en los Estados Unidos. Fue Europa donde se empezó a ver la necesidad de proteger el cine, donde se guardaban, protegían y se restauraban los filmes como parte de un patrimonio cultural y nacional. Las Filmotecas nacionales son recientes. Los Estados Unidos protegen ahora ciertos filmes (no otros) declarados de interés y guardados en la Biblioteca del Congreso. Pero no siempre ha sido así.
El She de 1935 había desparecido. Nos dice Harry Harryhausen, el gran maestro de las animaciones y de los efectos especiales, en los extras del DVD, que puede que no fuera un éxito debido al "tema de la reencarnación", que parece ofendía de alguna manera al público americano. Sea por los motivos que fueran, no había copias.
En las "curiosidades" sobre la película en la IMDB, se nos cuenta que " Buster Keaton tenía una copia de la impresión original guardada en su garaje, que regaló a un historiador del cine Raymond Rohauer para su conservación." [2] A falta de otra forma de conservación, algunos tenían sus propias salas de cine en casa y accedían a las copias existentes para su disfrute particular. En el caso de Keaton y su copia de She debemos agradecerle el generoso acto de conservar la película.
Hay más detalles que hacen de She (1935) un filme especial Estaba pensado para ser en color, pero finalmente se quedó en blanco y negro. Cuestión de presupuesto, nos explican. Quizá tenga algo que ver la cuestión de las "reencarnaciones", por decirlo así, que vieran la película demasiado "pagana". De hecho, en el filme se expresa directamente el conflicto entre la crueldad pagana de la diosa inmortal y los modestos humanos cristianos, partidarios del perdón, de no ejecutar a los desobedientes arrojándolos al fuego. No se podía soslayar, tal como estaban los tiempos, vigilantes sobre el cine, el conflicto teológico de colocar en pantalla una "diosa", aunque fuera en un rincón perdido del planeta, un espacio bajo nieve y sobre volcanes, oculto a la mirada de todos. Lejos quedaba el África recóndita de la novela de H. Rider Haggard, pero tenía lo que buscaba, un exotismo espacial, un reino imposible.
Hoy disponemos de dos versiones: la coloreada y la original en blanco y negro. El DVD edición coleccionista lleva dos discos cada uno con una versión para que el espectador elija.
No soy muy partidario de los coloreados a posteriori, pero creo que el She de 1935 tiene unas condiciones especiales. La primera y más obvia es que todo estaba preparado para un rodaje en color y eso cuenta mucho pues permite ir a las raíces del proyecto con garantías de que no se va contra una estética del blanco y negro, sino que se está reconstruyendo algo que no llegó a ser como estaba pensado. En efecto, el color da grandiosidad al filme.
Un hecho importante se nos cuenta en la documentación, en las entrevistas, que se incluyen en los DVD. Se nos cuenta cómo la empresa dedicada al coloreado de filmes le hizo una oferta a Harry Harryhausen para ocuparse de unas películas que le propusieron. Él eligió otra: She. Harryhausen sabía que era la oportunidad de arreglar un error y los hizo bien. En las entrevistas nos explica cómo fue esa labor de coloreado minucioso. El director de la empresa de la restauración y coloreado señala que las técnicas empleadas son muy superiores a las de la primera ola de esta práctica, donde apenas se podía jugar con la variedad de colores necesarios para alcanzar la profundidad de color. Ya no se trataba de 256 colores, sino de millones y el resultado es otro. El trabajo resultante de tradujo en los de DVD y su reconocimiento: "2007 Nominado Saturn Award. Best DVD Classic Film Release" (IMDB).
El añadido del color dota al filme de espectacularidad. Lo que había sido relegado a un blanco y negro que no permitía la necesaria grandiosidad hace destacarse las escenas iniciales del viaje, de las grandes montañas de nieve, de los subterráneos volcánicos, de las nuevas tierras escondidas.
Brilla el vestuario imaginativo de los siervos de la diosa, una extraña mezcla de egipcios, aztecas y mayas, pero que permitió la imaginación fantasiosa, perdida en el gris de la pantalla. Vemos en los DVD la atenta dirección de Harryhausen dando indicaciones sobre las tonalidades, los fondos etc. para que resalte el color y con este las formas y personajes. Comprendemos que todo estaba pensado en color, pero que las decisiones de la industria, cualquiera que fueran sus razones, se equivocó.
Hay una secuencia que nos lo confirma. Me refiero a la larga secuencia en la que se va a realizar el sacrificio humano y que se realiza en un espectacular, grandioso espacio y con una danza de los participantes.
Por esta secuencia del baile estuvo nominado al premio Oscar de 1936 en la categoría " Best Dance Direction" el coreógrafo Benjamin Zemach, un profesional de los musicales de Broadway. La secuencia es de una modernidad asombrosa en sus movimientos y aparece como moderna a nuestros ojos. El añadido del color al vestuario, las máscaras, etc. no nace sino darle vistosidad. Merece la pena solo por esa secuencia el resto de la película.
Un elemento que Harryhausen pondera de forma insistente es la música del filme, compuesta por el Max Steiner, uno de los grandes de la música en Hollywood. Llega a llamar a la música como operística al explicar que está presente en toda la obra, como si de una ópera se tratara. Harryhausen llega a equipararla con La consagración de la primavera, de Igor Stravinski, considerada una de las cimas de la música moderna.
Todas esas valoraciones explican por qué eligió esta obra frente a las que le ofrecían para dirigir el coloreado del filme.
Pero hay más detalles de interés y curiosidades en el filme. Fue la única película que interpretó en su carrera la actriz Helen Gahagan, el papel de She, la diosa. Actriz teatrales, cantante, no volvió a los estudios y sí regresó a las tablas. No le convenció la experiencia cinematográfica.
El actor Randolph Scott se consagraría en otro género, el western, por el que se movería mayoritariamente en su carrera, siendo protagonista destacado en muchos filmes. Es el único que llegó al estrellato y ha sido valorado posteriormente, aunque el western decayera en los 50.
El tercera protagonista, Helen Mack, tenía una carrera infantil en la época del cine mudo. La llegada del sonoro no la trató muy bien y quizá sea su papel en este filme el más destacado, si bien actúo de forma secundaria en otros hasta el final de la década, alguno notable como "Luna nueva" (His Girl Friday 1940), la divertida comedia de Howard Hawks, con Cary Grant y Rosalind Russell. Quizá debido al trabajo secundario agotador, con cuatro o cinco películas anuales, Helen Mack se metió en el mundo del teatro y, sobre todo, de la radio, donde trabajó como actriz en seriales y como directora de programas. No volvió a los estudios cinematográficos.
Es importante la participación de Dudley Nichols en el guion. Nichols firmó guiones importantes, como La diligencia (1939) o El delator (1935), grandes clásicos de John Ford, o la comedia La fiera de mi niña (1938), otro clásico con Howard Hawks. Estos nombres grandes confirman que algo pasó con este filme, que atrajo grandes para después quedarse en grises.
El director Lansing C. Holden falleció en accidente de avión tres años después de terminar está película, en 1938. Su filmografía se reduce a este filme como codirector, a la supervisión del color en El jardín de Alá (Richard Boleslawski 1936) y al diseño de producción de la versión de Ha nacido una estrella, de 1937. No le dio tiempo más que a realizar como director un cortometraje.
She ha dado lugar a diversos remakes y secuelas. Entre ellas hay diferencias en tiempo y espacio, con alejamientos y acercamientos a la obra original de Rider Haggard. Ofrece una interesante vía de estudio tanto cultural —los motivos de éxito o fracaso en cada momento—, la forma de funcionamiento de la industria de los estudios cinematográficos —sus criterios cambiantes—, la fortuna de sus intérpretes —con sus encasillamientos por la industria— y el siempre importante empleo de las tecnologías —en este caso su coloreado y remasterizado—.
Hoy la edición doble en DVD no será fácil de encontrar y los que la tenemos podemos considerarnos afortunados. No llega a 20 años desde su salida y el tiempo pasa deprisa en el mundo del cine. Las esperanzas que quedan para poder apreciarla son que sea programada por "plataformas" o cadenas de televisión, algo poco probable en estos tiempos de novedades. Por eso es importante hablar de estas películas.
Gracias a Buster Keaton que tenía una copia en casa se pudo salvar de la oscuridad y del olvido.
Las divergencias entre arte y negocio son grandes en el cine.













Comentarios
Publicar un comentario